viernes 23 de mayo de 2008

Sentencia Tribunal Constitucional que avala la constitucionalidad del Art.153.1 CP





Ley Integral: los argumentos del Constitucional
José Antonio Burriel
Roma locuta, causa finita. El viejo aforismo jurídico es aplicable en esta ocasión: el Tribunal Constitucional ha dictaminado que la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la violencia de género es constitucional. ¡Discusión zanjada! Tratara de “traducir” los argumentos del Tribunal Constitucional, porque, como cualquier otro órgano judicial, hay que poner en castellano inteligible el lenguaje jurídico que emplea. A los ciudadanos de a pie les interesa, al menos si lo creo, conocer en que se ha basado el Constitucional para afirmar que la Ley Integral es acorde con la Constitucional.Comenzare por exponer el recurso presentado. Sucintamente ese recurso dice: es contrario al principio de igualdad imponer penas mas graves a los actos delictivos cometidos por el hombre sobre la mujer que a los cometidos por la mujer sobre el hombre.Dictamina el Tribunal Constitucional para avalar la constitucionalidad de la Ley Integral:
1. Es al legislador a quien le compete determinar los bienes penalmente protegidos, los comportamientos penalmente reprensibles y las penas a imponer.
2. El legislador no impone una pena diferente por razón del sexo, sino por entender que determinadas conductas son mas graves y mas reprochables socialmente
3. Y el legislador considera que son conductas mas graves –los delitos cometidos por el hombre sobre la mujer en el ámbito de las relaciones de pareja- por expresar de un modo constitucionalmente intolerable la subordinación del la mujer respecto del hombre.
4. El legislador entiende que los bienes básicos –vida, integridad física y salud de la mujer, así como la libertad y dignidad- deben ser protegidos integralmente, también mediante una represión penal más dura.
5. La igualdad sustancial de toda persona, elemento de la ciudadanía, sufre un atentado intolerable con ciertas formas de violencia del hombre sobre la mujer que es o fue su pareja, acciones que pretender coartar su dignidad, libertad e igualdad.
6. Las agresiones a la mujer en el ámbito de la relación de pareja tienen un desvalor mayor, algo que tiene que ser contrarrestado con una mayor pena. Es decir, a hechos mas graves, penas mas graves.
7. No se trata de criminalizar al varón por el hecho de ser varón, sino de castigar aquellas conductas que se realizan sobre la mujer por considerarla subordinada al varón.
Que los juristas lean detenidamente la sentencia del Tribunal Constitucional, pero creo suficientes las líneas anteriores para que cualquier ciudadano entienda el dictamen del alto Tribunal. Eso si, va a ser difícil entender la sentencia y su razonamiento en caso de no entender lo que subyace en las medidas penales actualmente en vigor: la sanción de aquellas conductas que tienen su origen en una ideología basada en la subordinación de la mujer al hombre, es decir, en una ideología “machista”.

domingo 18 de mayo de 2008

Informe de Enjut@ Mojamut@ en la Sección Femenina



Desde la Sección Femenina, nos presentan un interesante y currado trabajo de análisis de las bloggeras y bloggeros que hemos respondido al Meme de Enjut@ Mojamut@. He de deciros que me ha gustado mucho, sobre todo los resultados paritarios, no los desvelo y os invito a que visiteis el blog de la Sección Femenina o el wiki o el canal de You Tube ¡vaya, que no nos podemos quejar!, como dicen en el blog "por tierra, mar y aire".

Muchas gracias, un saludo sórico y estoy encantada de haber sido estudiada, ;)))


P.D. Enjut@ Mojamut@ tiene un poster de los 30 Anys de Feminisme al P.V.


viernes 16 de mayo de 2008

Diario de mujeres amenazadas

EL PAIS

"Éste es el estremecedor diario, contado en primera persona, de dos mujeres maltratadas por sus parejas. Han vivido el horror e intentan escapar de la espiral de crueldades que las han atrapado. Pero las dos siguen amenazadas por ‘Ellos’. En lo que va de año han muerto en España más de veinticinco mujeres por la violencia machista. Estas páginas reconstruyen la pesadilla minuto a minuto.

El miedo

Diario de A.

Martes 15 de abril de 2008

A las siete de la mañana tengo que dar los pasos más difíciles del día. Sólo son veinte metros. Separan mi coche del ascensor de esta segunda planta subterránea. El eco de mis pisadas retumba en las paredes. Nunca coincido con nadie a estas horas. Y esa soledad me aterroriza. Me hace temer que Él pueda aparecer y hacer conmigo lo que quiera. Maldito garaje.

Esta mañana no estoy sola. Me acompaña un periodista. Sólo podrá decir que me llamo A., tengo 39 años y soy española. Ha venido a buscarme a la puerta de casa de mis padres, a las afueras de esta ciudad donde vivo desde pequeña. Mis dos hijos, una niña de ocho años y otro de seis, y yo estamos ahora con ellos. Soy coqueta y me gusta llevar siempre un toque de maquillaje. Hoy visto una cazadora de cuero marrón, pantalones vaqueros de color blanco, una blusa y unos zapatos negros. Cada día, sábados y domingos incluidos, me desplazo a las seis y media de la madrugada hasta el centro para mantener un negocio de venta de periódicos, revistas y objetos de papelería. El periodista sube conmigo al coche. Me acompañará durante todo el día. Después de aparcar, subo junto a él las dos plantas subterráneas en ascensor con la respiración entrecortada. Definitivamente, no me gusta estar aquí dentro. Vuelvo a respirar cuando alcanzo la calle.

Ya no estoy sola. Los madrugadores deambulan por este barrio céntrico. María es la portera del edificio contiguo a la tienda y conoce toda mi historia. Su marido, el portero consorte, ya tiene todo preparado cuando llego. Las montañas de periódicos flanquean la entrada, delante del panel de revistas colgadas con pinzas. Le pago un dinerito a la semana por abrir y cerrar el negocio. Porque el miedo no sólo aparece en el parking. También llega al avistar la matrícula de un coche o la marca de una moto. Conduzco fijándome en los que se ponen a mi lado. Nunca espero al borde de la acera para cruzar un paso de cebra. Temo que Él pueda aparecer por detrás y me empuje contra un coche. Camino por la calle mirando a la cara de la gente. Siempre estoy alerta. Siempre. Conocer la cara de mi amenaza puede ser una ventaja a la hora de localizarlo. Pero todavía soporto la cruz de no poder quitármelo de la cabeza.

Diario de D.

Jueves 17 de abril de 2008

Cuando me asomaba por esta ventana de la casa de acogida y miraba los trenes que paraban en la estación de enfrente solía pensar: “¿Cuándo llegará el mío?”. Fueron muchas noches sin dormir, alimentando las ojeras. Pero tengo buenos recuerdos de mi estancia aquí. Pude olvidar durante una temporada el horror que aún me provocan las esquinas, el pánico a que Él aparezca al otro lado de la calle. El miedo lo destruye todo. Te anula. Te paraliza. La habitación está ocupada hoy por otra mujer que ha empapelado las paredes con fotos de sus hijos. Pero al asomarme de nuevo por una de las ventanas del que fue mi cuarto y el de mi hija durante seis meses, al contemplar una vez más la vía del tren y las montañas de pinos calados por la lluvia no puedo evitar las lágrimas delante del periodista. He vuelto con él para que conozca cómo ha sido mi vida hasta hace poco. Dirá que me llamo D., tengo 36 años, soy rumana y vivo en una ciudad española desde hace casi tres años. En todo ese tiempo he aprendido a defenderme con el idioma. Cristina, una de los siete trabajadores sociales de la casa, me abraza al verme llorar. Lo necesito. Como ella dice, es lo primero que echamos en falta las mujeres maltratadas por nuestras parejas cuando llegamos a este lugar. Pero Cristina, la directora, también recuerda que ésta es una estación de paso. Llegado el momento, tenemos que seguir solas nuestro camino.

Yo lo intento desde el 7 de enero de este año. Aquel día volví a casa de mi hermana, en el centro de la ciudad. A partir de entonces tuve que doblar la medicación para los nervios y la ansiedad. Diazepam, Citalopram, una pastilla tras otra. A veces pierdo el hilo de las conversaciones cuando estoy bajo sus efectos. Mi vida transcurre entre visitas al centro de salud para recoger el cóctel de tranquilizantes y barbitúricos y las consultas de psicólogos que atienden también a mi hija. Tiene tres años y todavía no habla. Los médicos no descartan una posible relación con la violencia que ha presenciado.

La primera vez que me pegó

Diario de A.

Jueves 10 de julio de 2003

Llegó a casa a las cuatro de la madrugada. Hacía tiempo que ya no me decía dónde iba ni lo que hacía. Dijo cosas sin sentido e intentó despertarme. Yo tenía que levantarme en un par de horas para abrir la tienda. Déjame dormir, por favor. Ni caso. Déjame en paz. Me mordió en una mano con toda su rabia. Al principio pareció una reacción infantil. Pero me dejó los dientes marcados. No entendía nada. Me dio un cabezazo y empecé a preocuparme seriamente. Él se marchó a la cocina y pude escucharle rebuscando en el cajón de los cuchillos. Salí corriendo a la terraza, pensando que no sería capaz de hacerme nada al aire libre. Si se atrevía a venir, gritaría con todas mis fuerzas. Me amenazó de muerte.

Desperté a los niños a las seis de la mañana y me los llevé a casa de mis padres. Les conté todo nada más llegar. Ellos me dijeron que debía denunciarle ese mismo día e ir al médico para solicitar un parte de lesiones. Fui al médico, denuncié y empezó otro calvario de tres meses, hasta que me concedieron la orden de alejamiento. Hasta entonces, los niños y yo nos quedamos en casa de mis padres.

Poco después se presentó en la papelería y volvió a agredirme. Me agarró por el cuello y dijo que me mataría. Estaba rabioso por la denuncia. “Me lo has quitado todo”. Igual pensó que yo volvería. Estaba equivocado.

Diario de D.

Domingo 5 de diciembre de 2004

A medida que avanzaba mi embarazo obtuve la baja en la clínica de Atenas donde trabajaba. Llevábamos pocos días casados y esperábamos una hija. A la hora de comer le dije que deberíamos comprar cosas para la llegada del bebé. Él se puso nervioso. “No seas pesada, ya haremos todo eso más adelante”. Pero insistí. Y una de aquellas manos curtidas que me inspiraron confianza cuando le conocí estampó su huella en mi cara. Sus manos lo destrozaron todo con dos bofetadas. Jamás lo había hecho antes. Nunca pensé que haría algo así, a pesar de machacarme psicológicamente desde que nos conocimos. “Eres la tonta de tu familia, todo el mundo te toma el pelo”, solía decir. Tampoco a mí me gustaba levantarme a la fuerza de madrugada para prepararle el desayuno, pero no daba excesiva importancia a esas cosas. Quizá debía haberlo hecho. Traté de pararle los pies.

–No vuelvas a pegarme. Si lo repites, tendremos que separarnos.

–Dependerá de ti. Si sigues con esa actitud, tendré que seguir zurrándote.

Volvió a pegarme. Durante los madrugones para prepararle el desayuno empezó a embargarme una intriga cotidiana por saber si Él tendría un buen día. Intentaba hacerlo todo bien, la comida, las tareas de la casa… Trataba de ser perfecta y esperaba a ver con qué humor se levantaba.

Antes de nacer la niña se le pasó por la cabeza montar un negocio, pero le faltaba dinero. Una noche, tumbados en la cama, me propuso vender el terrenito y la casa que yo había dejado en Rumania para invertirlo todo en su empresa. Le expliqué que compartía la propiedad con mi hermana pequeña; si, llegado el momento, decidía vender esas propiedades, necesitaría su consentimiento. Se subió encima de mi barriga de siete meses y preguntó: “¿Has tomado ya la decisión?”. No me dio tiempo a responder. Me abofeteó la cara hasta que sangré por la nariz y se largó a prepararme un baño de agua fría. Aquello se convirtió en una especie de ritual, en una tortura. Después de la paliza me obligaba a meterme en la bañera con agua helada. “Saca las energías negativas que llevas dentro. Me provocas”.

Cuando ya faltaba poco para el nacimiento de la nena me pegaba a diario. Paliza y ritual. En el último mes, varias veces al día. Patadas, tortazos, tirones de pelo camino de la bañera. “Mírame a los ojos cuando te pego”. Me tapaba la cara con una almohada para que los vecinos no escuchasen mis gritos. Aprendí a llorar en silencio. ¿Por qué soportaba aquello? Sentía vergüenza, de lo que estaba pasando y de contárselo a alguien. Vergüenza de que pudieran enterarse mis hermanos, de sacarlo todo a la luz. No quería cargar a nadie con aquella desgracia. Todavía hoy me cuesta horrores contárselo al periodista. Tengo que parar. Y tomar otra pastilla.

No recuerdo que en Grecia existiese una buena infraestructura para ofrecer protección a las víctimas de la violencia de género. O al menos yo no tenía noticias en ese sentido. Empecé a temer por mi vida. Entre sus aficiones no figuraban ni la bebida ni el consumo de drogas. Jamás me pegó bebido o drogado. Lo suyo era pura maldad.

Decía que yo no comía lo adecuado para alimentar al feto. Una mañana fui a comprar mandarinas al mercado y cuando volví a casa las tiró por el suelo. “No vuelvas a darle esa mierda a la criatura”. Todo estaba siempre mal. Todo lo hacía siempre mal. Llegué a creer que sería incapaz de criar a una niña.

–Si te perjudico tanto, ¿por qué no nos separamos?

–Si vuelves a decir eso, te mato. Tú te separas cuando lo diga yo.

Me entró el miedo más grande que puedas imaginar.

La madrugada del 27 de marzo de 2005 llegaron las contracciones. Él no quería que contase a mi familia la noticia del nacimiento de la niña. Pero mi hermana pequeña me llamó por teléfono y no pude evitar decírselo. Ella se presentó con regalos y me eché a llorar en sus brazos. Preguntó si todo iba bien. Le dije que tenía dolores del parto.

Cinco días después ya estaba de nuevo en casa, dando el pecho a la nena. Él llegó por detrás y me golpeó. El bebé empezó a llorar. Mientras encajaba los puñetazos la acosté en la cunita. Me pateó las heridas del parto y le pedí que fuéramos a otra habitación para no asustar a la niña. Él la sacó de la cuna y la envolvió en un mantel. “Deja de llorar o la estampo contra la pared”. A partir de entonces aprendí a llorar sin lágrimas. El agua fría volvió a inundar la bañera para el ritual.

La vida

Diario de A.

Martes 15 de abril de 2008

En mi vida suenan muchos teléfonos, pero hay uno que no puedo dejar de llevar desde hace un año. Se llama TAM y pertenece al servicio de teleasistencia para víctimas de la violencia de género. Lleva conectado un GPS con el que la policía localiza mi posición, salvo en el metro o en lugares donde la señal se emite con dificultad. Por eso no puedo bajar la guardia.

La primera llamada del día llega al teléfono de la tienda alrededor de las ocho de la mañana. “¿Habéis desayunado ya?… ¿Cómo has dormido?… Un besito, guapa”. Siempre hablo con mis hijos antes de que mi padre los lleve al cole. Él viene a hacerme compañía a partir de las diez y hasta la hora de comer. También me ayuda a atender a los clientes. Antes venía por las tardes, pero le he pedido que deje de hacerlo. Tengo que acostumbrarme a llevar una vida lo más normal posible. “Ahora está saliendo”, dice mi padre al periodista. “Pero hemos sufrido mucho. Y el miedo siempre está ahí; veremos qué pasa cuando termine la orden de alejamiento, dentro de unos años. Al menos ella ha podido contar con nosotros, con sus padres y sus hermanos. No me explico que haya mujeres que no le cuenten esto ni a su familia”.

Guardo cada euro de los clientes bajo el mostrador de cristal. Los billetes van a la caja registradora, situada bajo una cámara de videovigilancia. La tienda es pequeña, sí, pero hay de todo. Prensa, chuches, cuadernos de anillas sobre estanterías de madera, una vieja fotocopiadora, el último de Harry Potter… Lo que de verdad tiene gracia es esa silla azul situada frente al mostrador, una especie de confesonario para los vecinos. Uno quiso contarme, no hace mucho, los detalles de su operación de próstata, pero debí de poner una cara… Se levantó muy molesto y dijo que era demasiado aprensiva. Pero creo que a todos en el barrio les caigo bien. A los suscriptores de diarios les estoy entregando vales para recoger su periódico en otro quiosco el último domingo de abril. Ese día celebraremos la comunión de la niña. Será una excepción. Menos en agosto, sagrado para mí, abro a diario desde hace varios años. Son las diez, y mi padre acaba de llegar. Salgo con el periodista para desayunar y contarle mi historia desde el principio.

Nací en Granada en 1969 y soy la segunda de cuatro hermanos. Nos mudamos con mis padres cuando apenas tenía unos meses a la ciudad donde vivo ahora. Terminé la FP de administrativo y empecé a trabajar antes de cumplir los dieciocho en una multinacional. A los veinte cambié de empresa y conocí a quien se convertiría en mi marido una dé­cada después. Él tenía ocho años más que yo y se encargaba del área de informáticos de la misma compañía. Yo estaba de secretaria del presidente, quien ejerció de celestino. Quedamos en varias ocasiones. Un día me dio un anillo. Me hizo ilusión. Nos casamos un año más tarde.

Diario de D.

Miércoles 16 de abril de 2008

Sólo voy con la niña al parque un par de veces a la semana. El periodista y yo hemos encontrado uno al salir del centro de servicios sociales del Ayuntamiento. Nos sentamos para reconstruir mi vida. La nena juega a escasos metros de nosotros, pero la vigilo en corto. Si algún niño le quita el oso de peluche, me acerco para tratar de recuperarlo. Ella no sabe decir que es suyo. Si se cae, salgo corriendo como una condenada para recogerla del suelo. Prácticamente soy sus manos, su voz. No puedo evitarlo.

Nací en Paunesti, al sureste de Rumania. Mi padre y mi madre se separaron, y él nos llevó a los hermanos bajo su custodia a uno de los inhóspitos orfanatos de la era Ceausescu. Tres años después volví con mi madre. Ingresé en la Escuela Universitaria de Enfermería a los 19, compaginando los estudios con trabajos en la pequeña porción de tierra que mi madre cultivaba junto a la casa. Tras licenciarme, con 22 años, me trasladé a Focsani para trabajar en un hospital. También compré una parcelita y empecé a cultivar flores. No tardé mucho en abrir una floristería. Compré un piso de tres habitaciones, y mi hermana pequeña se trasladó a vivir conmigo. Me echaba una mano en el negocio. La vida me sonreía, sí. Pero soñaba con vivir cerca del mar, en un lugar con climas cálidos. Y me apasionaba la mitología griega. Viajé a Atenas en 1997 para asistir a la boda de una de mis hermanas. La ciudad me atrajo tanto que dos años después ya había liquidado el negocio de Paunesti y estaba contratada en una clínica ateniense. Mi hermana pequeña también se vino. Juntas alquilamos un piso.

Como me gustaba correr, pensé que inscribirme en un club de jogging sería una buena forma de conocer a gente. Mi futuro marido era uno de los socios. Le conocí en febrero de 2004, durante una fiesta. Era un tipo alto y fuerte. Sus curtidas manos de albañil me inspiraron confianza. Me recordaban a las de aquellos trabajadores del campo rumano a quienes las niñas llevábamos comida al mediodía. No me enamoré. Pero tenía 30 años y pensé que podría ser un buen hombre junto a quien formar una familia.

El día de mi boda

Diario de A.

Jueves 24 de septiembre de 1998

Fue un día bonito. Viajamos a las islas Mauricio y Reunión de luna de miel. Y lo pasamos muy bien. En 1999 nació nuestra primera hija, y con ella la familia que Él siempre quiso tener. La misma que se encargó de destrozar.

Éramos felices. Trabajábamos en la misma empresa. Yo seguía como secretaria del presidente, y Él, con su cargo al frente de los informáticos. En el año 2000 presionó para que regularizaran la situación de varios empleados a su cargo y le echaron. El presidente acabó despidiéndome también un año más tarde. Él montó una nueva empresa. Si se hubiera aplicado, le habría ido de maravilla. Llegué a trabajar para Él durante un año. Hasta que nació el niño.

Montamos esta tienda encima de la nueva oficina de Él, muy cerca de nuestra casa. En 2002, Él echó el cerrojo a la PYME y yo permanecí aquí arriba, vendiendo periódicos, chuches y libros. Se acostumbró a pasarse para coger dinero de la caja registradora. Desaparecía durante el resto del día, sin decirme dónde se metía. Entró en una espiral de mentiras. Jamás le di razones para tener celos ni creo que los tuviera. Simplemente se fue deteriorando, estropeándose. Nunca había sido agresivo conmigo, pero empezó a alterarse cuando discutíamos.

Diario de D.

Jueves 25 de noviembre de 2004

Sólo hacía un mes que le conocía y ya se vino a vivir a mi casa. En el verano de 2004 viajé a Rumania para visitar a mi madre y me di cuenta de que estaba embarazada. Le telefoneé para decírselo. No le hizo mucha ilusión. A finales de año, Él me propuso que nos casáramos “para que el bebé tuviera un padre legal”. El 25 de noviembre contrajimos matrimonio en el Ayuntamiento de Atenas. Fue un día triste. Sólo me dejó invitar a una de mis hermanas a condición de que viniera la suya. Ni siquiera permitió que nos hicieran fotos.

La familia

Diario de A.

Septiembre de 2003

¿Has visto lo que le ha pasado al coche de tu padre? Y la ventanilla del coche aparecía destrozada. Mensajes a mi móvil, llamadas de madrugada a casa de mis padres. Cambiamos los números de teléfono de toda la familia después de la primera agresión. Un día, los bomberos tuvieron que apagar un principio de incendio dentro de la tienda. Pintadas en la chapa del local. “Puta”. No me atrevía a ir sola a ningún sitio. Mi padre me acompañaba a todas partes, desde primera hora.

Él pasaba con la moto por la puerta de la papelería y me hacía una señal de degüello. Entraba aquí como Pedro por su casa. Un día intentó llevarse la máquina registradora y traté de impedírselo. Me tiró al suelo, me escupió y me pegó patadas. Mi padre estaba presente. Pero no quería hacer nada, porque Él buscaba una excusa para justificar su comportamiento. Aquel día, la policía se lo llevó detenido en un coche patrulla. Volvimos a pedir la orden de alejamiento hasta que la concedieron, en septiembre de 2003. Tres meses más tarde de la primera agresión.

“Si lo ves por aquí, llámanos”. Pasé un año bajo la amenaza constante hasta que se celebró un juicio, en octubre de 2004. Podía haber pasado cualquier cosa en todo ese tiempo. Por entonces no existían los juicios rápidos para casos de violencia de género.

El pleito fue doloroso. Pero eres tú y tu vida. En octubre de 2004 le condenaron por un concurso de varios delitos relacionados con la violencia de género. Me alegro de haber hecho lo que hice, de haber denunciado desde la primera agresión. Seguir viviendo así habría sido una tortura.

La Audiencia Provincial resolvió en febrero de 2005 el recurso que Él presentó y la sentencia se convirtió en firme. Ingresó en prisión y pensé que por fin podría vivir un poco. Desde la cárcel envió algunas cartas a nombre de los niños. El periodista dice haber encontrado en ellas una frase que podría definir a alguien que equivoca conceptos: “La libertad es soportar al prójimo”.

Diario de D.

Mayo de 2005

Pasaron los meses sin que nuestra hija tuviera nombre. Yo quería ponerle el de la diosa griega Ártemis, pero no me atrevía a decírselo. Él quiso que llevara el nombre de una de mis hermanas, que vivía en España y vino a visitarnos cargada de regalos. Aquello debió de impresionarle. Propuso que nos trasladásemos a España. Y pensé que podría ser una oportunidad de volver a empezar desde cero. Mi hermana nos acogería durante un tiempo en la casa que compartía con otro de nuestros hermanos.

Llegamos el 23 de mayo de 2005. Mis hermanos se marchaban a trabajar por las mañanas y nos dejaban solos en casa. Una semana después volvió a agredirme. Estábamos en la cama, Él tumbado y yo dándole el pecho a la nena. Me preguntó si me gustaba la ciudad y me dio un puntapié en la cabeza. Perdí el conocimiento. Cuando recobré la consciencia estaba tirada en el suelo. Afortunadamente, la niña había caído sobre la cama. Dijo que nos volvíamos a Atenas. Conseguí convencerle para que Él regresara y a mí me dejase pasar el verano con mis hermanos. Se había convertido en un especialista en golpearme sin dejar marcas y ellos no sospechaban nada. Pero mi hermana entró en el baño y me sorprendió llorando. Exploté. “Vamos al hospital, yo me haré la enferma”, dijo ella. Conseguimos salir solas de casa.

Parte de lesiones del 31-5-2005: golpes en zonas genitales, tumoraciones en los muslos. Escoliosis. Rojeces en el rostro. Cefaleas.

–¿Cómo se ha hecho usted todo esto?

–Me ha pegado mi marido.

Él se marchó dos días después. “Te espero dentro de un mes”, dijo antes de irse.

La amenaza

Diario de A.

Marzo de 2007

La policía me llamó para avisarme de que Él salía en libertad. La fiscalía recomendó de oficio una orden de protección. Me ofrecieron el máximo nivel de vigilancia, consistente en escolta policial durante 24 horas, pero solicité cambiarlo por acompañamientos al desarrollo de las actividades cotidianas. Los agentes, armados y de uniforme, venían conmigo desde la puerta del garaje hasta la tienda. Por la tarde me seguían en coche hasta la casa de mis padres. Aprendí a vivir con escolta. No sé cómo vive un amenazado por la banda terrorista ETA, pero aquello debía de parecerse bastante.

El periodista ha preguntado sobre este y otros aspectos a la máxima responsable policial del Grupo de Atención a las Víctimas de Violencia de Género de la ciudad donde vivo. Anna Choy coordina la protección de las mujeres que hemos decidido contar en este reportaje el terror que soportamos las víctimas de la violencia machista. “Como estos dos casos seguimos alrededor de 3.000 en toda la ciudad, para los que contamos con 30 efectivos. En cuanto a la escolta que ofrecemos para los amenazados por ETA, la única diferencia a la hora de prestar el servicio es que lo hacemos de paisano”. Un mes más tarde quisieron prorrogarme la protección policial, pero no fue posible. Lamentablemente somos demasiadas. Y no hay efectivos para todas. A cambio me concedieron la teleasistencia.

Diario de D.

Junio de 2005

Él ya estaba en Atenas cuando mi hermana me acompañó a un centro de atención a las víctimas de violencia de género del Ayuntamiento. Desde allí nos remitieron a la policía y le denuncié. Él llamó a los pocos días.

–¿Cuándo te vienes?

–Quiero separarme de ti.

–Te mataré. A ti, a la niña y a tus hermanos. Si no puedo hacerlo yo, enviaré sicarios.

En verano recibimos una llamada. “Escóndete, va para allá”. Me refugié con la niña en un piso de acogida de urgencia para víctimas de violencia de género durante una semana. Como yo no tenía teléfono, Él llamó a mi hermana para quedar. “Quiero hacer las cosas bien”. Ella se lo comunicó a la policía y le propusieron pactar un encuentro al que varios agentes acudirían de paisano. El 15 de julio de 2005 le detuvieron al llegar a la cita. Ese día salvaron la vida de toda mi familia.

Se celebró un juicio rápido. En dos días fue condenado a una orden de alejamiento de más de 1.000 metros de nosotros y a presentarse cada martes en el juzgado. Pero se marchó a Grecia. El juez dictó una orden de busca y captura. Desde allí continuaron llegando sus amenazas al móvil de mi hermana. Mensajes, llamadas tres veces al día. “Os robaré a mi hija”. Volví a vivir en casa de mis hermanos. Sin trabajo, movilicé los trámites para obtener un permiso de residencia. Salía lo menos posible con la nena. Miraba detrás de cada esquina. Tenía miedo de los hombres altos. Lloraba sin motivo. ¿Qué podía hacer para protegerme? Así pasaron dos años.

El 15 de junio de 2007, una de nuestras hermanas llamó desde Grecia. Él había dado con su teléfono y le advirtió. “Voy a por ellos. Esta vez no me detendrán”. El 3 de agosto de 2007 se presentó en el consulado griego y pusimos una nueva denuncia. Vomitaba el miedo y la medicación que me recetaron. La policía descubrió que Él se alojaba en un cámping y me concedieron la teleasistencia que mantengo. A través de los servicios sociales del Ayuntamiento, el 21 de septiembre ingresé con la nena en la casa de acogida a las afueras de la ciudad. Llamaba dos o tres veces al día a mi hermana. “Estoy encaminada. Voy a luchar por lo que me he propuesto”. Volví a plantar flores y a elaborar el pan de pita para la merienda. El aroma del pan recién hecho me recuerda el olor de mi madre.

Hoy es siempre un día

Diario de A.

Martes 15 de abril de 2008

Le vi por última vez a finales del año pasado, cerca de la tienda. Y llamé a la policía. Desde entonces no ha vuelto a aparecer. La fiscalía me comunicó que Él se había mudado a otra localidad. Ya no me siento amenazada. Pero tengo miedo. El miedo siempre está ahí.

En verano hará tres años que conozco a José Manuel. “Vamos a intentar olvidar… si nos dejan”, dice al periodista. “Al principio estaba acojonaíllo. Una tarde, tomando una copa, me lo contó todo. Yo pensé: ¡Vaya papeleta! Con el marido en la cárcel, los dos niños… Le pregunté si sentía algo por Él y me dijo que no. Y que me quería. Empezamos desde cero. Su salvación ha sido no rendirse jamás a sus chantajes ni a sus amenazas. No haberle dejado pasar ni una. Denunciarlo cada vez que aparecía”.

Aunque al principio tenía cierto recelo, no he desarrollado fobias hacia los hombres. No puedo pensar que todos sean como Él porque yo haya sufrido esta desgracia. Pero camino con cautela. Y a José Manuel se lo he dejado claro: a mí ni me levantes la voz. Nos hemos comprado un piso fuera de esta ciudad. Queremos trasladarnos con los niños.

El juzgado de familia le ha denegado a Él las visitas. Y ha perdido la custodia. El más pequeño tiene asumido que el día del padre no tiene a quién felicitar. Claro que tiene padre, pero no está con nosotros. Porque Él lo ha querido. A los dos les explicaré las cosas tal como sucedieron. Cuando sean mayores.

Son las ocho y media de la tarde, y José Manuel ha ido a buscar el coche. Siempre lo hace cuando viene a verme. Me ahorra tener que escuchar el eco de pasos solitarios retumbando en las paredes subterráneas. El vehículo está ya en la puerta de la tienda cuando salgo para dejar que el portero consorte termine de cerrar. Hay carteles de traspaso en el escaparate. Quiero marcharme de aquí. Este negocio y el maldito garaje son los únicos recuerdos que conservo del horror.

Diario de D.

Jueves 17 de abril de 2008

Le vi por última vez el 24 de octubre de 2007, un mes antes de que me concedieran el divorcio. La policía vino a recogerme a la casa de acogida para acompañarme al juzgado de lo civil. Comparecía como testigo de sus amenazas contra mi hermana. Él estaba en la puerta. Al salir del coche patrulla, toda la terapia de la casa se derrumbó en un instante. La policía le detuvo por la orden de busca y captura. Pero el juez lo dejó en libertad y se marchó de nuevo a Grecia. Desde allí nos llegan sus amenazas cada mes. La última fue hace una semana. “Esto no se ha acabado”. Me gustaría mudarme a otra ciudad con la nena. Sigo abrazándola con fuerza cada vez que doblo una esquina. Creo que tardaré en volver a confiar en los hombres.

En la casa de acogida hoy huele al arroz de Loli, la cocinera. Montse es la coordinadora: “Intentamos que encuentren un ambiente lo más parecido posible a un hogar”. Hay 24 plazas. La nena y yo ocupamos dos hasta el 7 de enero de este año. Desde entonces vivo con mis hermanos y tengo concedida una RAI (renta activa de inserción) de 260 euros mensuales. Necesito un empujón para terminar de recuperar mi vida. Podría volver a trabajar de enfermera. Estoy capacitada. A veces no encuentro en los servicios sociales toda la atención que me gustaría. También he conocido excelentes profesionales, por supuesto. Pero la sociedad debe dejar de vernos como una cifra. Los números nos quitan la voz. Y cada caso conforma un universo diferente que no puede ser tratado de la misma forma. El periodista ha preguntado por esta cuestión a Alba García, la directora del Programa de Seguridad contra la Violencia Machista del Gobierno de la comunidad autónoma donde vivo. Y ella le ha contestado que en cierto sentido tengo razón: “Debemos avanzar en el desarrollo del trabajo en red para coordinar los servicios policiales con los sociales y judiciales. Y no olvidemos que todavía el 70% de las mujeres asesinadas el año pasado en España por sus parejas no había puesto su situación en conocimiento de las administraciones. Habrá que mejorar los sistemas de detección. La consulta del médico de familia es un buen lugar para vislumbrar los indicios de un posible maltrato y comunicarlos a un trabajador social que empiece a realizar labores de prevención”.

Salgo de la casa de acogida con el periodista. Camino de la estación, vuelvo a preguntarme: ¿cuándo vendrá mi tren? Por ahora sólo tengo un billete de cercanías. La nena se ha quedado dormida. Su cara no me recuerda a Él. Me recuerda lo que Él ha perdido.

Terror machista

Por Montserrat Comas d’Argemir

La violencia machista ha dejado sin vida a 425 mujeres en los últimos siete años (de 2001 a 2007), asesinadas en el ámbito de la pareja o ex pareja. Además del insoportable reguero de sangre, este tipo de violencia ocasiona diariamente la vulneración de otros derechos constitucionales: el derecho a la libertad (amenazas, coacciones), el derecho a la integridad fí­sica (agresiones, maltrato físico habitual), el derecho a la dignidad (vejaciones, maltrato psicológico reiterado) y el derecho a la igualdad en la pareja. Desde la creación de los juzgados de Violencia sobre la Mujer el 29 de junio de 2005, en los dos primeros años se ha juzgado a 69.400 hombres (de los cuales 48.971 han sido condenados), se han dictado 53.994 órdenes de protección y se han resuelto 24.634 procedimientos civiles. En el año pasado se formularon 126.293 denuncias por actos violentos que se están investigando.

detrás de estas frías estadísticas hay muchas mujeres víctimas de un terror insoportable, porque es diario, persistente y está instalado en el propio hogar. Resulta lacerante que sea precisamente este ámbito de las relaciones sentimentales que se inician por afecto el que se convierta para muchas mujeres en un auténtico infierno y dolor. Treinta años de democracia no han sido suficientes para terminar con una de las manifestaciones más brutales de la desigualdad entre hombres y mujeres. Y ello es así porque estamos ante un problema universal –sucede en todos los países– y con el que llevamos muchas décadas, ya que responde a una construcción social que ha potenciado un reparto desigual de las actividades productivas, creando unos roles sociales asignados en función del sexo. Es la pervivencia de los patrones culturales machistas, de discriminación hacia la mujer, la que explica que determinados hombres sigan utilizando la violencia como el instrumento más expeditivo para mantener relaciones de control, de subordinación y de poder.

La última medida legislativa aprobada por unanimidad en el Parlamento español para combatir este cáncer social fue la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, de 28 de diciembre de 2004. En ella se concentran todas aquellas soluciones que deben desplegarse desde distintos ámbitos de la sociedad: educativas, preventivas, sanitarias, contra la publicidad ilícita, además de las medidas sociales, asistenciales, de recuperación psicológica para las víctimas y de reinserción social de los condenados. Por ello, junto a la cruel y tozuda realidad de las cifras anteriormente referidas, hay otra cara de la moneda que conviene resaltar: miles de mujeres en este país han logrado salir del círculo de la violencia gracias a su tenaz esfuerzo, a los riesgos asumidos y a los efectos de las medidas legales.

El aliento de las asociaciones de mujeres que se han dejado la piel en la lucha por la igualdad, la contribución de los medios de comunicación en la sensibilización social, al haber sacado del silencio los malos tratos y las medidas acordadas por los poderes públicos en su compromiso para erradicar esta lacra social, han abierto caminos esperanzadores en esta larga lucha. Además, el presidente Zapatero, al presentar su nuevo Gobierno, ha afirmado que una de sus prioridades políticas en esta legislatura será avanzar en el camino de la igualdad. La formación de un Gobierno con más mujeres que hombres, algunas en puestos muy relevantes, y la creación del Ministerio de la Igualdad, tan criticado por algunos, constituye una opción política necesaria para priorizar desde el mismo políticas transversales para combatir la violencia contra las mujeres y adoptar todas las medidas necesarias para que se aplique la Ley de Igualdad. Todos los avances que se logren para conseguir la igualdad efectiva entre hombres y mujeres constituyen la clave para reducir y acabar con la violencia.

Pero nos falta todavía avanzar más. Falta mayor implicación social y familiar. Los poderes públicos hemos de lograr que los derechos de información y asistencia social integral lleguen a todos los rincones: seguimos manteniendo el promedio de un 70% de las mujeres que previamente a su asesinato no habían denunciado ninguna situación de amenaza o maltrato y, en consecuencia, no estaban protegidas. Se ha de dar un impulso al tratamiento y rehabilitación de los agresores, ingresen o no en prisión, para conseguir el fin constitucional de su reinserción social. Se han de comarcalizar los juzgados, creando más órganos exclusivos con competencias en varios partidos judiciales, próximos territorialmente y equipados con todos los medios: presencia del fiscal, del abogado de oficio, del médico forense y de las unidades de valoración forense integral. Sin estas últimas es difícil que jueces y fiscales puedan determinar con acierto la valoración del riesgo de cada víctima, extremo clave para decidir si deben otorgarse o no medidas cautelares de alejamiento. También debemos lograr la máxima seguridad para las víctimas que han denunciado su situación y se encuentren en peligro.

es verdad que no hemos podido reducir las insoportables cifras mortales, pero no podemos atribuirlo a una supuesta ineficacia de la ley, máxime cuando cambiar los patrones sexistas nos puede llevar años. Se precisa una gran revolución cultural. El derecho es siempre un motor de cambio y de transformación social. Los resultados suelen ser lentos, aunque irreversibles. En este largo trayecto contra la violencia de género es preciso que hombres y mujeres trabajen codo con codo, porque ésta es una batalla de toda la sociedad en contra de la injusticia y la discriminación.

Montserrat Comas d’Argemir es magistrada, vocal del Consejo General del Poder Judicial y presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

Por si os interesa acudir 10

Feminismo y Ciudadania. Toledo. 2 al 6 de junio.


Foro para la Igualdad de Mujeres y Hombres. NARO 2008. Euskadi


JORNADAS: LA IGUALDAD COMO CONTENIDO TRANSVERSAL DE LOS ESTUDIOS DE DERECHO EN EL EEES
20 DE MAYO DE 2008. Valencia. IUED


Realitats Bisexuals: nou curs del Col·lectiu Lambda
El 24 de maig, el primer curs sobre bisexualitat organitzat a València. Inscriu-te!


Mujer y Trabajo. Formación para el Desarrollo Profesional. 26-30 mayo. Valencia.


La Docencia desde el Equilibrio de Género. 19 a 22 de mayo. Valencia.


X Jornades de Coeducació. 19 a 21 de mayo. Valencia

NACE LA PLATAFORMA POR UNA LEY DE ABORTO (P.L.A)

Mujeres y asociaciones feministas y ciudadanas hemos creado la Plataforma por una Ley de Aborto (P.L.A) con el objetivo de conseguir que el derecho al aborto sea reconocido como un derecho inalienable de las mujeres.

Manifestamos por tanto que el aborto es un derecho de las mujeres y que la libertad para decidir sobre nuestro cuerpo y sobre nuestra maternidad debe ser respetada; así como que tiene que ser una práctica accesible y segura para todas las mujeres.

Recordamos el aborto voluntario es todavía en este país un delito penado con cárcel, salvo en tres graves y excepcionales circunstancias, que nada tienen que ver con el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su maternidad.

Que la actual ley hace posible la persecución y ataques injustificados a miles de mujeres que han decidido interrumpir su embarazo, así como al personal sanitario que ha colaborado en dichas interrupciones y que dichos ataques se van a seguir produciendo mientras la actual legislación no sea modificada.

Que además la ley actual proporciona a la derecha armas y argumentos legales para que se produzca un continuo hostigamiento a las mujeres que han decidido ejercer su derecho al aborto, al personal sanitario que ha colaborado en los mismos y a toda la sociedad progresista que ha permitido la victoria de la izquierda en las pasadas elecciones y que es, mayoritariamente, partidaria del reconocimiento de este derecho.

Que además en todo el tiempo que la actual y restrictiva legislación ha estado en vigor no ha sido posible que los abortos legales se lleven a cabo en la sanidad pública.

Que un gobierno que se dice preocupado por la igualdad tiene que abordar ya el reconocimiento de este derecho que es la columna vertebral de los derechos de las mujeres. Y recordamos que España está a la cola de Europa en el reconocimiento del mismo.

Recordamos que el Comité de Igualdad del Consejo de Europa ha aprobado por amplia mayoría un informe en el que asume que el aborto es un derecho de las mujeres.

Por todo ello, Las mujeres y asociaciones que formamos parte de la Plataforma por una Ley de Aborto pedimos al gobierno progresista y en especial a la nueva ministra de Igualdad que comiencen a trabajar junto al movimiento feminista para dar cumplimiento a una de las demandas históricas de las mujeres de este país; una demanda que llevamos esperando demasiado tiempo.

Finalmente, concretamos nuestra demanda y esta Plataforma va a trabajar por conseguir lo siguiente:

  • Que reconozca el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su maternidad.
  • Que el aborto salga en cualquier caso del Código Penal.
  • La aprobación de una ley que garantice el derecho al aborto voluntario en términos homologables a los de los países europeos más avanzados en esta materia.
  • Que se garantice que el derecho de las mujeres a abortar en los centros públicos y en todas las Comunidades Autónomas.

Memelandia

Va por tí Bruja:

El día que mas odias: Ninguno, es un lujo tener un dia más en la vida para hacer de todo y disfrutar intensamente.
Libros y cine: veo complicado contestar esta pregunta, me encantan los libros, es absolutamente maravilloso abrir un libro, olerlo, empezar una nueva historia, no se, prefiero no tasar tanto un placer como el de la lectura.
¿Cuánto tiempo llevas como bloggera? Comencé como bloggera el 29 de Mayo de 2006 como una ciberacción feminista. Luego el blog y mi faceta bloggera fue evolucionando como los Pokemon y hoy me considero una ciberfeminista en toda regla (si eso existe, claro). Gracias, Carmen Castro, sin duda una de mis referentes.
¿Cómo te diste cuenta de la existencia de los blogs? Mediante las visitas a las páginas y blog sobre feminismos, aunque en principio no me veia como bloggera, sino más bien como visitante.
¿Qué es lo que más te gusta de tu blog? "Es mi tesorooooo", hasta tal punto que tengo otro, participo en alguno más y, además, fotoblogs, y demás especies.
¿Eres lectora anónima de algún blog? NO
¿Algún blog que te despierte especial simpatía? Todos los de temática feminista son muy especiales.
¿Con qué 5 bloggeras y bloggers te irías de fiesta? Vaya pregunta indecente, ¿no?, ja, ja, ja,...la verdad, ya me he montado más de una fiestecita con alguna bloggera/o, no digo más, que esto parece el Hola.
Recomienda una herramienta de Internet: No se, me parece que aconsejar una sola herramienta es reducir un universo muy grande de posibilidades.
Recomienda un video de especial interés: os recomiendo que visiteis mi página de YouTube y encontrareis muchos de mis favoritos, así como los de elaboración propia.

Se lo paso a toda aquella persona que este interesada en este apasionante mundo, pero sobre todo a:

Mi feminismo y otras alteridades

Lourdes Muñoz Santamaria

Cosas de Mia

El Principal valor es el respeto

Momentos de Ternura


domingo 4 de mayo de 2008

TODAS ESAS MUJERES MANOSEADAS

EL PAIS

ROSA MONTERO 20/04/2008

En Habíamos ganado la guerra (editorial Bruguera), el estupendo libro autobiográfico de Esther Tusquets, me he topado con una anotación que me ha hecho recuperar un recuerdo olvidado de la infancia. Dice la autora que, de pequeña, las películas le parecían algo maravilloso, y que el entusiasmo que sentía al ir los sábados al cine estaba tan sólo ensombrecido por el temor de que el vecino de la butaca contigua intentara meterle mano, algo que le ocurrió “desde muy, muy niña y con cierta frecuencia”. Y añade: “Me parece que no se ha hablado lo suficiente de las agresiones a que estábamos expuestas las niñas y las adolescentes de la pacata y reprimida España de los años cuarenta y cincuenta (…) no podíamos subir a un tranvía o a un metro repleto sin que, una de cada tres veces, sintiéramos que un pene se restregaba contra nuestros muslos o nuestro vientre, o que una mano se nos introducía entre las piernas. A veces el agresor era descubierto y tenía que salir huyendo, pero lo habitual era que nos escabulléramos, cambiáramos de lugar, nos parapetáramos tras el bolso o la carpeta y calláramos por vergüenza”.


Pues sí, exacto, justamente así era, y puedo asegurar que aún pasaba lo mismo en mi época, bien avanzados ya los años sesenta. Me pregunto si el fenómeno después fue remitiendo o si es que simplemente yo crecí. A lo peor ha seguido ocurriendo en los setenta, en los ochenta, puede que incluso ahora. Quizá las niñas hayan tenido que soportar generación tras generación ese asqueroso magreo. Ese abuso constante y silenciado. Sí, callabas por vergüenza, desde luego, porque una de las heridas que produce el abuso es el sentimiento de humillación en la víctima; pero también callabas por miedo. Compañeras más aguerridas que yo, que se atrevieron a protestar en el metro ante un sobón, fueron a menudo insultadas y airadamente replicadas por el agresor (“¡Pero tú qué te has creído, niña, cómo te atreves, qué dices, estúpida, mocosa!”); y a una amiga mía, teníamos por entonces trece años, le atizaron incluso un bofetón. No recuerdo que en estos trances nadie saliera a defendernos en el metro atiborrado de gente; o tal vez sí, tal vez en alguna ocasión alguna mujer mayor rezongara algo en nuestro apoyo. Pero básicamente sabías que estabas sola.

De manera que llevabas integrada en la cabeza una especie de estrategia militar de supervivencia en el terreno enemigo. En los cines de barrio sin numerar, que era a los que entonces se iba, intentabas instalarte junto a una mujer y cubrir los flancos. Te echabas a temblar cada vez que se sentaba junto a ti un hombre solo, y nueve de cada diez veces tenías que cambiarte de fila al poco rato, huyendo de su pierna arrimada y de su mano tonta. Pero lo peor era sin duda el metro. Desde los diez años hasta los 16, para ir al instituto me hacía sola, cuatro veces al día, un trayecto de seis estaciones. No quisiera exagerar, pero miro hacia atrás y tengo la sensación de que todos los días había algún incidente de este tipo. Una de cada tres veces, dice Esther Tusquets; sí, quizá fuera así. En cualquier caso era habitual que te sobaran, o que se restregaran contra ti; y también estaba la modalidad verbal, el energúmeno que se abalanzaba sobre ti en los pasillos del metro y te vertía en la oreja rasposas barbaridades que ni siquiera entendías.

Hay dos cosas que me asombran especialmente de todo esto. La primera es el maravilloso nivel de adaptación que tiene el ser humano, la capacidad de resistencia, lo bien que hemos salido, pese a todo, tantas generaciones de mujeres manoseadas. Y la segunda, ahora que lo pienso, es la increíble cantidad de asaltantes sexuales. Por todos los santos, ¡éramos unas niñas! ¿Tantos pederastas había? Me pregunto si la represión sexual y el machismo de la sociedad franquista empeoraban la situación, o si hoy existe el mismo nivel de pedofilia. Tal vez antaño persiguieran crías de una esquina a otra del vagón, y hoy se dediquen a descargar de Internet material pornográfico. Por no hablar del absoluto horror del asesinato de Mari Luz. Sí, aquellos hombres eran muchos, demasiados. Tantos que no podían considerarse excepcionales, sino que formaban parte del paisaje social. ¿Tendrían una esposa, hijos, hijas? ¿Se creerían normales? ¿Estará alguno de ellos leyendo esto? ¿No se le caerá la cara de vergüenza?

jueves 1 de mayo de 2008

Femipedia



miércoles 23 de abril de 2008

Por si os interesa acudir 9

"La Coordinadora 'Acció i Reflexió Ciutadana per València', amb el suport de més de 70 col·lectius cívics i ciutadans de la C.V./País Valencià us convoca a una CONCENTRACIÓ Y LECTURA DE MANIFEST el proper 25 d'abril de 2008, a les 7 h. de la vesprada (19 h.), a la Plaça de la Verge de València, en recolzament de la labor i treball de la Síndica de Greuges, Dña. Emilia Caballero i el seu equip de la Sindicatura, així com reconéixer la importància de la Institució per als valencians i valencianes".



Vidas minadas. Diez años. Gervasio Sánchez. 23 abril-8 de mayo. Museu Valencià d'Etnologia. De 10 a 20 horas.

jueves 17 de abril de 2008

“Las nuevas ministras del Gobierno: solo un reducto de machistas siguen en contra”

Fuente: El Periódico de Catalunya

Llei del dret de les dones a eradicar la violència masclista



Definició de violència masclista:

"La Llei del dret de les dones a eradicar la violència masclista utilitza l'expressió violència masclista perquè el masclisme és el concepte que de forma més general defineix les conductes de domini, control i abús de poder dels homes sobre les dones i que, alhora, ha imposat un model de masculinitat que encara és valorat per parts de la societat com a superior.

S'entén per violència masclista la violència que s'exerceix contra les dones en el marc d'un sistema de relacions de poder dels homes sobre les dones, i que, produïda per mitjans físics, econòmics o psicològics, incloses les amenaces, intimidacions o coaccions, té com a resultat un dany o patiment físic, sexual o psicològic, tant si es produeix en l'àmbit públic com en el privat.

La Llei fa un abordatge de totes les formes d'exercir la violència masclista:

  • Violència física (qualsevol acte o omissió, intencional o negligent, de força contra el cos d'una dona, amb resultat o risc de produir lesió física o dany).
  • Violència psicològica (tota conducta o omissió intencional que produeixi en una dona desvaloració o patiment, mitjançant amenaces, humiliació, vexacions, exigència d'obediència o submissió, coerció verbal, insults, aïllament o qualsevol altra limitació del seu àmbit de llibertat).
  • Violència sexual i abusos sexuals a dones i menors (qualsevol acte de naturalesa sexual no consentit per les dones, inclosa l'exhibició, l'observació, la imposició mitjançant violència, intimidació, prevalença o manipulació emocional, de relacions sexuals, amb independència que la persona agressora tingui o no relació conjugal, de parella, afectiva o de parentiu amb la dona o la menor)
  • Violència econòmica (la privació intencionada i no justificada de recursos per al benestar físic o psicològic d'una dona i, si escau, de llurs filles o fills, així com la limitació en la disposició dels recursos propis o compartits en l'àmbit familiar o de parella).

    I també situa els àmbits en què es pot produir la violència masclista:

  • Violència en l'àmbit de la parella (violència física, psicològica, sexual o econòmica exercida sobre les dones i realitzada per part de l'home que és o ha estat el seu cònjuge o persona lligada per relacions similars d'afectivitat).
  • Violència en l'àmbit familiar (violència física, sexual, psicològica o econòmica, exercida sobre les dones tant majors com menors d'edat, que es dóna en el si de la família, que és perpetrada per part de membres de la mateixa família i que està determinada pel marc de les relacions afectives i els lligams de l'entorn familiar).
  • Violència en l'àmbit laboral (violència física, sexual o psicològica, que es pot produir tant en el centre de treball i durant la jornada de treball, com fora del centre i de les hores de treball, sempre que tinguin relació amb la feina).
  • Violència en l'àmbit social o comunitari:
  • Agressions sexuals (ús de la violència física i sexual exercida sobre les dones majors o menors d'edat, i que està determinada per l'ús premeditat del sexe com a arma per demostrar-ne el poder i abusar-ne). Assetjament sexual. Tràfic i explotació sexual de dones i nenes. Mutilació genital femenina o risc de patir-la. Inclou qualsevol procediment que impliqui una eliminació total o parcial dels genitals femenins o en produeixi lesions, encara que hi hagi consentiment exprés o tàcit de la dona. Matrimonis forçats. Violència derivada dels conflictes armats (Inclou totes les formes de violència contra les dones que es produeixen en aquestes situacions, com ara l'assassinat, la violació, l'esclavatge sexual, l'embaràs, l'avortament i l'esterilització forçades, la infecció intencionada de malalties, la tortura o els abusos sexuals). Violència contra els drets sexuals i reproductius de les dones, com ara els avortaments selectius i les esterilitzacions forçades.
  • D'altra banda, i en coherència amb els principis orientadors de la Llei, el text recull també un conjunt de mesures per donar respostes a determinades situacions específiques: immigració, prostitució, món rural, dones grans, transsexualitat, discapacitació, virus d'immunodeficiència humana, ètnia gitana, centres d'execució penal i mutilacions genitals femenines".









  • miércoles 16 de abril de 2008

    REAL DECRETO 438/2008, de 14 de abril, por el que se aprueba la estructura orgánica básica de los departamentos ministeriales



    "Artículo 17. Ministerio de Igualdad.

    1. El Ministerio de Igualdad se estructura en los siguientes órganos directivos:

    a) La Subsecretaría de Igualdad, de la que depende la Secretaría General Técnica.

    b) La Secretaría General de Políticas de Igualdad,con rango de subsecretaría, de la que dependen los siguientes órganos directivos:

    1.º La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, que asume las competencias de la suprimida Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer.

    2.º La Dirección General para la Igualdad en el Empleo, a la que corresponde el desarrollo de las políticas de igualdad en materia de empleo.

    3.º La Dirección General contra la Discriminación, a la que corresponde el desarrollo de las políticas de lucha contra la discriminación por razón de género.

    2. Se adscriben a la Subsecretaría de Igualdad, elInstituto de la Juventud y el Consejo de la Juventud de España.

    3. Se adscriben a la Secretaría General de Políticas de Igualdad el Instituto de la Mujer y el Consejo de Participación de la Mujer.

    4. Se suprime la Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer."

    lunes 14 de abril de 2008

    Por si os interesa acudir 8


    Jornada "Mercado de Mujeres". Sindicatura de Greuges de la Comunitat Valenciana.

    Jueves 24 de Abril del 2008. De 9.00 a 18.00 horas.

    Lugar: UIMP- Palau de Pineda- Pza. el Carmen, 4. Valencia.







    "El II Festival de Cine para la Integración se celebrará del 23 al 27 de abril y se centrará en la relación entre la mujer y el cine. Levante-EMV, Valencia

    La segunda edición del Festival Internacional de Cine para la Integración, que se celebrará del 23 al 27 de abril en Valencia, se centrará en la relación entre la mujer y el cine. Las proyecciones se realizarán en las salas de la cadena UGC Cine Cité y del Instituto Francés de Valencia, gracias a la gestión de la Asociación Culturas Norte-Sur. Este segundo año la mirada del Festival estará centrada en la relación entre la mujer y el cine, producto de conferencias programadas con actrices, realizadoras e intelectuales del séptimo arte y de la proyección de más de una cincuentena de películas de diferentes nacionalidades, según los organizadores del certamen.
    Según Ali Ait Mouhoub, Director General del Festival y representante de la Asociación Culturas Norte-Sur, "desde su primera edición se ha fijado como objetivo la defensa de la diversidad cultural, la divulgación del cine, la promoción del multiculturalismo y del interculturalismo, favorecer el conocimiento mutuo, la integración y la visualización de la aportación de los inmigrantes".
    Más de una cincuentena de películas (en más de ochenta proyecciones), de cuatro rincones del mundo, van a decorar el cartel de este segundo encuentro, dividido particularmente en tres secciones principales: La sección oficial, la sección informativa y la sección especial, además del Festival de los Niños (documentales y ficciones, largometrajes y cortometrajes), con lo que se describe y analiza toda la actualidad y la inmigración. El objetivo también es poner por delante la diversidad en los oficios de los medios audiovisuales y del cine. Así, durante 4 días largometrajes, cortometrajes y documentales estarán confrontados entre el público y los jurados. Este año, 6 premios ("Estrellas de oro") serán concedidos al final de esta competición: el premio al mejor largometraje, el mejor cortometraje, el mejor documental, el premio especial del jurado, el premio del público y el premio de la prensa".



    "Xarrada : La importància de la utilització del llenguatge no sexista. 28 d’Abril

    A càrrec de Laura Martínez Borràs, Agent d’Igualtat del Centre Infodona.

    Lloc: Sala de Plens, Ajuntament de Xirivella

    Horari: 18. 30 hs.

    Organitza Col.lectiu Feminista Victoria Sau.

    'El uso del masculino como genérico en términos sexuados tiene efectos devastadores:

    Suplanta la experiencia femenina por la masculina.
    Impide la identificación de las mujeres y por tanto les impide reconocer sus experiencias como colectivas.
    Jerarquiza los sexos, al no aceptar como válida la inversión de la regla por la cual un colectivo mixto podría nombrarse en femenino.
    Considera irrelevante la presencia y el protagonismo e las mujeres al no especificarlo.
    recjaza el femenino para designar el masculino como si fuera una degradación.
    Trivializa la utilización del femenino al presentarlo como una concesión galante o algo que suscita sonrisa.
    Denigra el conjunto de las mujeres (Ana Mañeru, 1991:315-6).

    El Consejo de Europa reconoce que la utilización masiva de las fórmulas masculinas para referirse a hombres y mujeres, por una parte, afecta a su identidad (a los unos los supravalora, al nombrarlos constantemente y convirtiéndolos en protagonistas únicos, a las otras las ignora) y, por otra parte, repercute en la desigualdad social.

    Hay por tanto una estrecha relación entre la lenua y LAS CONDICIONES SOCIOECONÓMICAS DE LAS MUJERES. Trabajar por una transformación de la primera, significa afanarse en transformar las segundas.

    El cambio en la situación de la mujer en temas como la violencia de género (que conlleva un desprecio simbólico hacia lo femenino), o la desigualdad salarial(que implica menosprecio por la actividad femenina), lleva aparejado el cambio en el uso de la lengua... Porque los usos de la lengua en una sociedad patriarcal institucionalizan a nivel simbólico esa subestima hacia las mujeres, a quienes expulsa de su lengua y subsume en el masculino: los hombres(dicen, para referise a la humanidad), o los profesores, los funcionarios (para citar a los colectivos compuestos por mujeres y varones).'

    Este és un fragment del text: "Sugerencias para evitar el SEXISMO en el lenguaje administrativo", editat per : Unidad de Igualdad de Género. Gobierno de Cantabria".



    Conferencia: " El aborto a debate: cuestiones de vida o muerte".
    A cargo de Cristina García Pascual(U.V.), presenta Mª José Añon (U.V.).
    29 de abril a las 20.00 horas.
    Aula Magna de la Universitat de València. C/ Universitat, 2.



    sábado 12 de abril de 2008

    9 Ministras en el nuevo Gobierno. Bibiana Aído, Ministra de Igualdad

    Bibiana Aído

    Bibiana Aído en You Tube


    "Elegida diputada por Cádiz del Parlamento Andaluz en las elecciones de 2008. Es secretaria de Igualdad de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE de Cádiz, comisión a la que pertenece desde 1997. Hasta ahora era directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Entre 2003 y 2006 fue delegada provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en Cádiz. Anteriormente ha trabajado en el Observatorio de Emprendedores de la Universidad de Cádiz, Unicaza, Iturri S.A. y Caja San Fernando".

    Fuente El Pais: "Los 17 Ministerios del nuevo Gobierno de Zapatero"

    Fuente foto El Pais: "La estructura del gobierno es coherente"


    viernes 11 de abril de 2008

    Emma Thompson contra el tráfico sexual: Trafficking - Torture, by any other name

    lunes 7 de abril de 2008

    Chile: El Tribunal Constitucional determinará que la píldora del día después es abortiva para el sistema público y no abortiva para el privado

    Por Daniela Andrade Zubia

    Coordinadora La Ciudad de las Diosas


    "Al parecer, siguen existiendo grandes diferencias sociales en el respeto del principio de igualdad, la dignidad y los derechos humanos fundamentales en nuestro país, ya que por un fallo el próximo 22 de abril el Tribunal Constitucional de Chile definirá que hay dos categorías de ciudadanas: las de primera que tienen el poder adquisitivo para adquirir un bien o servicio en este caso el anticonceptivo de emergencia “la píldora del día después” en las farmacias y las de segunda, que son la mayoría de las mujeres y están acogidas a un sistema público de salud que no ofrecerá la misma píldora por considerarla como “abortiva”.

    Por tanto, en esta definición contradictoria entre público/ privado versus aborto/anticonceptivos, definitivamente se presenta una clara discriminación y no correspondencia a la firma de Chile en la CEDAW “Convención sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación contra la mujer”1 y del Protocolo Facultativo, y en el último Informe Sombra, ya se había anunciado recomendaciones del Comité para un país que quiere adquirir niveles de desarrollo humano e igualdad de oportunidades reales debía trabajar en al acceso de los “Derechos Sexuales y Reproductivos” para el ejercicio de una ciudadanía plena en:

    (i) El Comité recomienda que el Gobierno y SERNAM examinen la situación de la población adolescente con prioridad y exhorta al Gobierno a adoptar varias medidas para que se presten servicios efectivos de salud reproductiva y sexual y se de atención a las necesidades de información de los adolescentes. Ello mediante la difusión de programas de planificación de la familia e información sobre métodos anticonceptivos, aprovechando entre otros medios la puesta en marcha de programas eficaces